Primer día de desastre y encuentros inesperados...

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Eres la mejor

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Ya había pasado el sábado y domingo y el día de hoy me tocaba ir a mi primer día de clases, estaba muy nerviosa ya que cuando me levanté aún eran las 5:30 a.m.
Me levanté rápidamente y me di un baño reconfortante, eso me relajaba mucho, cuando salí del baño eran las 6:00 a.m así que me cambié lentamente, no sabía que ponerme pero entonces me dirigí a mi armario y saqué un pitillo, una blusa azul y unas convers. Cuando terminé de cambiarme eran las 6:30 a.m, así que revisé por 2da vez mis útiles que llevaría al colegio, todo estaba bien.

Bajé las escaleras, mi mamá ya estaba sirviendo el desayuno y comencé a desayunar, lo terminé en 15 minutos, pero como nunca, mi mamá se sentó a la mesa y se dirigió a mí y me informó una noticia muy impresionante…

- Abi…, tu papá deseaba comprarte un auto nuevo para tu primer día de clases de este año y bueno como oficialmente aún no tienes licencia tendrá que llevarte tu hermano, pero él te llevará en su auto, bueno, espero que no te molestes – dijo mamá. Todo estaba bien hasta que me dijo lo de mi hermano, cómo podía hacerme eso, pero de todas maneras debía obedecerle.

- Sí, ¡victoria! – grito mi “lindo” hermano (nótese la ironía), seguro mi mamá ya le dijo lo del auto, esto comenzaba de la peor manera…

Subí otra vez a mi cuarto para lavarme los dientes y bajé mi mochila con mis útiles y nos encaminamos al nuevo colegio. Tenía mucho temor ya que en mi antiguo colegio yo era rechazada y sólo tenía una amiga Pamela, pera ella me traicionó, cada vez que recuerdo eso me hierve la sangre, mejor no pienso en esa “amiga”.

Llegué al colegio este estaba pintado de rojo y la parte de adelante estaba pintado de blanco, entré y me dirigí rápidamente a la secretaría para pedir mi horario y la clave de mi casillero, me atendió una señorita muy amable.

- Disculpe señorita, soy la alumna nueva Abigail Parkman , quisiera pedir mi horario y la clave de mi casillero – pedí un poco nerviosa.

- Ah, si la estaba esperando, aquí está su nuevo horario, la clave de su casillero y su mapa del colegio para que no se pierda – me atendió con mucho amabilidad.

- Gracias - agradecí, tomé mis cosas, mi horario, mi clave del casillero y el mapa, le eché un vistazo y comencé a buscar mi casillero, este quedaba en el segundo piso, cerca de una ventana, el paisaje era muy hermoso.

- Mocosa, apártate que tapas mi casillero- dijo una chica realmente desagradable, la muchacha me miraba con cólera.

- Disculpa, pero no me llamo mocosa, tengo un nombre – respondí molesta.

- Y a mi que me importa – abrió su casillero sacó sus cosas y se fue.

Alison Crowder

Ni empiezo mis clases y ya me gané una enemiga, este será un día muy largo.
Puse mis cosas en el casillero y quedé con mi mochila, un cuaderno y lapiceros, saqué mi mapa y me encaminé buscando el aula que me tocaba. Pero, lamentablemente llegué muy tarde. Así que toque la puerta dos veces, el profesor abrió la puerta.

- Buenos días profesor – dije, este me miro y yo le entregué mi hoja de asistencia.

- Ah, tu eres la alumna nueva – dijo mas para sí que para mi.- Bueno, pasa que te voy a presentar.- luego me hizo pasar - Chicos necesito su atención, por favor – todos estaban murmurando, pero al escuchar al profesor voltearon – Ella es Abigail Parkman, su nueva compañera, por favor sean buenos con ella – todos me miraron , pero hubo una chica que me llamó la atención… era muy extraña…, entonces algo interrumpió mis pensamientos – Bueno señorita Parkman, sientese al costado de la señorita Stowel – la mencionada levantó la mano y yo me senté a su costado.

- Hola que tal, me llamo Katty – me saludo la castaña.

- Hola, yo me llamo Abigail – dije un poco desconcertada ya que no la conocía.

- No te asustes, la mayoría de veces la gente me mira raro y luego opta por ignorarme- dijo triste.

- No te preocupes, yo no haré eso – dije tratando de no hacerla sentir triste, creo que me llevaría muy bien con ella, creo que ella si encontraría a una buena amiga.

- Gracias, vamos a ser muy amigas – dijo emocionada. Pero una voz extraña nos interrumpió.

- Oh que bonitas amigas, la tonta y la rara – esa voz si que la conocía era la de aquella chica que me insulto cuando estaba en los casilleros.

- Callate, si no quieres salir lastimada , niña plástica – dije amenazándole.

- No me amenaces, mocosa – vociferó.

- Y tú no me molestes, ya que lo vas a lamentar – la enfrenté. Todos se quedaron asombrados, creo que a esa chica la habían acostumbrado mal, era una engreída, pero yo no la iba a mal acostumbrar y si quería molestarme no lo iba a lograr.

- Me vengaré – masculló la chica engreída y dicho esto se fue.

- ¿Cómo lo hiciste? – me preguntó la castaña asombrada.

- ¿Hacer qué? – le contesté.

- Pues, contestarle, nadie en todo el colegio lo había hecho- me dijo la castaña aún asombrada.

- ¿Y cómo se llama? – pregunté

- Alison Crowder

- Bien pues, si se mete conmigo o con mis amigas, esa niña engreída me las pagará – le dije, ella muy alegre contesta.

- ¿Soy tu amiga? – preguntó alegre.

- Pues claro que sí – dicho esto ella me abrazó y yo también, así estuvimos, por un largo rato y el timbre sonó.

- ¿Qué clase te toca? – me preguntó.

- Biología – le contesté, pero ella al ver su horario me miró triste.

- Bueno a mi me toca Literatura nos vemos en el recreo – dijo y dicho esto se fue.

La siguiente clase llegué muy temprano y alcancé a sentarme en un lugar junto a la ventana en la segunda fila. El profesor vino y pidió a todos que se sentaran, luego vino un chico de cabellos dorados, alto y musculoso (pero no tanto), era muy lindo. Este habló con el profesor y el profesor, prosiguió a presentarlo.

- Este muchacho se llama Daniel Carter, tiene 16 años. – lo presentó el profesor. – muy bien Sr. Carter siéntese al costado de la señorita Parkman.- el rostro del muchacho se me hacía muy familiar, luego de mucho pensar, recordé que era el chico al que conocí en el parque, y mientras pensaba él se sentó a mi costado y así empezó la clase.

- Hola – saludó el muchacho.

- Hola – dije tímidamente.

- Así que, estudiabas en este colegio – dijo alegre.

Daniel Carter
- Bueno sí, soy nueva – le dije, y no pude evitar sonrojarme.

- Cuando estuvimos en el parque no me dijiste tu nombre –

- Bueno sí y lo siento por quedarme dormida – dije ruborizada – me llamo Abigail.

- Yo, Daniel un gusto poder verla otra vez señorita Abigail – dijo cortésmente.

Pero el profesor interrumpió nuestra conversación.

- Chicos hoy tengo un trabajo para hacer en grupos, vamos a sembrar una planta llamada verbena, estas plantas son nativas del Nuevo Mundo del sur de Canadá al sur de Argentina y Chile, para así poder ver como crece – dijo el profesor – así que formen sus grupos, solo son de dos integrantes – añadió. Así que me puse a ver a quien elegiría…

- Quieres ser mi pareja – dijo Daniel expectante. Le iba decir que sí y de pronto una voz me interrumpió.

- No ella no puede ser tu pareja – dijo esa niña engreída. – debes juntarte con alguien de tu nivel – dijo altaneramente – ven vamos – lo jalo por el brazo y se lo llevó. La sangre me hervía de la rabia, pero entonces alguien me pregunta.

- Puedo ser tu pareja- este chico era de cabello moreno pero muy lindo y parecía amigable.

- Sí claro – le dije. Empezamos a sembrar y él me contó que cuando era niño él y su papá se habían ido a sembrar y su padre por salvarle a él de que lo atropellara un trailer lo empujó y prefirió salvarlo a él.

- Lamento deprimirte – dijo triste.

- No importa, a propósito ¿cuál es tu nombre? – pregunté curiosa.

David Peterson
- Me llamo David Peterson, un gusto conocerte – dijo alegremente.

- Gracias – dije.

- ¿Por qué? – preguntó.

- Por haberme salvado de estar sola y sin pareja – agradecí.

- Y ¿cuál es tu nombre? – preguntó

- Abigail Parkman – contesté.

- ¿Bueno Abi, no te molesta que te diga así no? – preguntó

- No, mi familia me llama así –

- Bueno chicos la clase terminó, ya se pueden retirar – anunció el profesor.

- Un gusto sembrar contigo – dijo David

- El gusto es mío – dije

- Adiós Abi – se despidió.

Había estado tan entretenida hablando con David que me había olvidado de que estaba molesta. Recogí mis cosas y me encaminé a la puerta pero un brazo me detuvo.

- Abigail ¿estás molesta conmigo? – preguntó un poco triste.

- Perdón pero ¿no deberías estar con esa niña plástica? –

- Abigail, por favor- suplicó – ella no es la que me importa.

- Ya, te perdono, ahora ¿me puedes dejar en paz? – dije aún molesta.

- No Abigail, por lo menos escúchame, ella fue la que me jaló yo no quería ir con ella- dijo desesperado.

- No me tienes que dar explicaciones –

- Pero lo quiero hacer para que no pienses que soy como la mayoría de los chicos – me acercó a él – ¿me perdonas?

- No, eres igual al resto, sólo juegas con los sentimientos de la gente, y cuando te has divertido de lo lindo con ella recién me vienes a pedir perdón – contesté dicho esto me dispuse a caminar hacia la puerta, pero lo que planee no me salió como quería ya que tropecé con una carpeta y caí con todas mis cosas. Entonces Daniel fue rápidamente a ayudarme, estaba muy avergonzada. Y cuando terminé de recoger mis cosas él me comenzó a seguir silenciosamente, así que volteé y le dije.

- Y ¿qué quieres? – le pregunté.

- Que me hables y no me ignores. Además no creo que seas una chica maleducada, por lo menos di un gracias.

- Gracias, ¿feliz? -

- No , quiero que me perdones –

- Bueno, está bien, te perdono – dije sinceramente.

- Gracias, por perdonarme. – se detuvo a pensar - ¿puedo preguntarte algo?

- Sí, lo que quieras – respondí.

- ¿Y me contestarás?-

- Sí – le prometí

- ¿Por qué llorabas en el parque? – preguntó, eso si que me chocó un poco, como si me hubieran echado un balde de agua fría, enserio me había afectado, pero le tenía que contestar se lo había prometido.

- Porque mi novio me pedía una oportunidad – le contesté, tratando de evitar recordar en mi mente lo que José me había hecho.

- No creo que por eso llorabas, él tuvo que decir al para que estuvieras así – dijo preocupado, me dolía mucho aún hablar de José pero hablar con él era como si aliviara mi dolor.

- Es que le dije que nada sería igual después de lo que me hizo – contesté.

- ¿Qué te hizo? – preguntó

- Me engañó con mi mejor amiga – esta vez no pude fingir que todo estaba bien y lo único que hice fue guardar mis cosas en mi casillero y salir corriendo, ya que quería llorar y no quería que nadie me viera así …

Comentarios

danhy ha dicho que…
wooow padrisimo!1
pero ya quiiero saber que don tiene!!! me intrigaa
porfavor visitan mi blog es nuevo y me gustaria que visitaras mi blog y me recomendaras muchoooo

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