Adiós mi dulce Abigail...

Luego de mucho tiempo, por fin otra publicación, me encontraba sin inspiración, pero ya me encuentro mejor, necesito que publiquen veo que luego de mucho tiempo sólo tengo un comentario y me siento triste, bueno, el capítulo de hoy les pondrá en duda, ¿JAMES O DANIEL??? con quien se quedará...
 

“Me alejaré de tí por tu bien y por el mío,
te extrañaré al principio, no lo niego,
pero te iré sacando poco a poco,
del mismo modo que pudiste entrar, ahora te alejo.(…)
(…)Me quedaré con un dolor por mínimo momento,
pero volveré a ser de ya, el mismo de antes,
cuando no me ocupabas pensamiento
ni me robabas una pizca de mi aliento.”
James Sanders
— Adiós – dije con un ademán de despedirme.

— Adiós – escuché su voz por detrás de mí.

Me sentí confundida muchas emociones recorrían mi ser, odio, cólera, tristeza, felicidad, amor … pero este último era el que más me confundía, me había prometido no amarlo y así iba a ser. Cuando me di cuenta mis pasos me habían llevado a mi cuarto. Abrí la puerta y entré, esta vez encontré mi habitación muy desordenada por lo cual me sorprendí; yo era muy cuidadosa con mis cosas, entonces llegué a una conclusión “algo había pasado”. Observé mi habitación cuidadosamente y mi cajita de recuerdos la cual había escondido con mucho cuidado estaba tirada con lo que contenía dentro; entonces vi una foto mía con mi padre. “No puede ser”, pensaba cuando fui interrumpida porque alguien tocaba la puerta.

— Puedo pasa señorita Abigail — se oyó la voz de un joven.

— Pase — ordené. Un joven moreno entró, me sonrió, observó toda mi habitación para luego decir.

— El Sr. Kant le llama — dijo y salió — te recomiendo que vayas pronto antes de que cambie de idea – dicho esto se fue.

— ¿Qué extraño? — pensé, luego sonreía, este chico si que era muy alegre.

Salí de mi cuarto y me encaminé a su oficina, creo que ya me había acostumbrado a ir continuamente, toqué levemente la puerta.
— ¿Puedo entrar? — pregunté como solía decir aquí muy a menudo.

— Por supuesto — contestó una voz detrás de la puerta, pasé y observé al Sr. Kant, él volteó su silla.

— Abigail, siéntate — era muy extraño casi siempre paraba de mal humor y ahora estaba alegre, algo traía en mente, pensaba mientras me sentaba. — Como hemos visto su buen comportamiento, la dejaremos ir… - anunció, mientras sonreía sínicamente. Me quedé sorprendida, a mi mente se venían muchas imágenes, estaría mejor y estaría feliz, por fin ver a mi hermano luego de mucho tiempo…

— Pero… — dijo con esa sonrisa sínica que siempre traía – borraremos la mente de todos para que nadie sepa que no estuviste allí por mucho tiempo – tan sólo saber eso sabía que tenía ya algo planeado, no podía ser, me utilizaría para lo que más temía y por la única razón por la cual me había abstenido de reclamar salir al exterior, una misión……. Saldrás como cualquier persona normal… - jajaja, como si lo fuera - estás prohibida de decir sobre esto a nadie, fingirás que no sucedió nada aquí, tu misión será encontrar a un hombre llamado Simón Breck – ese nombre retumbó por mis oídos.

— Nooo – pensé, sabía lo que había pasado aquí, sólo me utilizaban como conejillo de indias, sabían que yo le atraía, también sabía quien se lo había dicho, era más que obvio, su nombre… Diana Dowel, pero lo que no sabía era el por qué yo le atraía.

— Cuando encuentres su dirección, tratarás de detenerlo, tendrás compañeros en esta misión, algunos más experimentados que tú, la encargada de esta misión es Diana Dowel, tus compañeros serán Caroline Hurst, Daniel Carter, James Sanders, David Peterson y Justin Gómez.- señaló sus imágenes – ahora te puedes ir. – caminé lentamente, cuando un extraño vientos pasó por mi cara – James – lo llamé, se acercó a mí – sígueme- le señalé con mi mente. Él me siguió hasta el lugar donde lo ví por primera vez, los recuerdos venían a mi mente.

Estaba sentada junto a James, él me confortaba, era como el chocolate caliente, muy cálido para mí cuando estaba en momentos difíciles.

— Me eligieron para una misión – dije mirando a un árbol, en realidad no veía nada, sólo no quería que me viera preocupada.

— No te preocupes – me alentó, sabía que ni él se creía eso, sabía que todo iba a estar mal, sabía que se avecinaba lo peor - …estarás bien – dijo tratando de sonar calamado.

— Lo que más me preocupa, es que pondré en peligro a todos los que quiero… - mi voz empezó a falllar sabía que las lágrimas se avecinaban.

— ¿A quién debes buscar? – preguntó mirando el piso, sabía que algo le pasaba, estaba muy raro, tenía que averiguarlo.

— A Simón Breck – pronuncié, se puso pálido, apretó los labios, algo estaba mal… de pronto escuché lo que había pensado - el Sr. Kant te odia, escapa, por favor”. – suplicó, sabía que nadie había escuchado, sólo yo lo había oído.

— Hay algo que debo decirte … - susurró como queriendo que no lo oyera, entonces me abrazó, con este abrazo me sentía extraña. –me voy … - y me abrazó más fuerte, cómo si lo necesitara, sentí lágrimas caer por mi espalda, mi corazón empezó a dolerme, pero por qué, no sentía nada hacia James, sólo era mi amigo, pero lo quería mucho – si pasa algo malo, recuerda, estaré a tu costado, siempre estaré para ti – deshizo el abrazo y se fue.

POV JAMES

No quería irme, debía estar a su lado, era un egoísta, pero sabía que si no me iba no sería el mismo, la amaba, pero quería lo mejor para ella, además estaría mejor con Daniel, mi mejor amigo, y yo sólo sería el mejor amigo de ella, sí, sólo su amigo, pero ella para mí era mucho más, era el aire para respirar, sin ella no me mantendría vivo.
Con todo el dolor del corazón me despedí de ella, aunque no lo sabía no la vería por mucho tiempo… adiós mi dulce Abigail… te prometo, por tu bien, me iré…

Comentarios

Luz. ha dicho que…
ohhhhhhhhh
adonde se va'??
por que la deja???
uyyyyyyy
publica pronto porfa!!!
besos

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