Dolor interminable…

-Te tengo que decir algo muy importante – enunció triste. Y entonces cuando iba a hablar siento que abren la puerta, era Pamela.

-José tenemos que ir – pronunció Pamela, diciendo esto lo llevo jalándole, sin dejarle ni siquiera despedirse.

En realidad no quería estar sola, porque pensaría en mi padre.

Fui al balcón y me asomé, llevaban a mi padre, como hubiera querido no haberlo visto irse así.

Pasó todo muy lento, entonces como yo me quería dormir rápido, tome una pastilla antigripal y me tendí en mi cama a pensar, la pastilla era muy efectiva ya que poco a poco siento que mis párpados se van cerrando y me quedé profundamente dormida.

Me levanté, era el siguiente día, todo era nublado, genial, la naturaleza estaba de acuerdo conmigo, y me cambié rápidamente luego de bañarme, para esto ya eran las 10:00 a.m.

Salí a caminar un rato, para mi mala suerte comenzó a caer gotas de lluvia, las personas corrían de aquí para allá, pero no me importaba, estaba caminando por el parque, entonces y mi expresión cambió radicalmente. No podía creerlo, simplemente era imposible, al verlos mi corazón se hizo trizas, ahora sangraba, y creo que nadie lo iba a sanar, Pamela y José se estaban besando… de pronto mi subconsciente reaccionó más rápido que yo y me dirigí a ellos, quería matarlos pero me controlé, me dolía demasiado que mi mejor amiga me haya hecho esto, al acercarme no pude evitar que una lágrima se asomara por mi mejilla, genial, ahora voy a dar lástima, me sequé la lágrima salvajemente, pero no podía evitarlo, de todas maneras, iba a llorar.

-Ok, está bien, saben que, no me importa – dije tartamudeando y a la vez llorando, ellos de lo que se estaban besando, giraron, sus expresiones eran sorprendidas.

-Abigail, lo siento – dijo José, su expresión era triste, pero creo que era eso lo que me quería decir, quería terminar conmigo para estar con ella, y saben que, mi corazón ya no aguantaba más.

-Sabes qué, adiós José, creía que eras diferente, alguien especial – reí sarcáticamente, pero esa sonrisa se notaba fingida, a fin de cuentas, qué podía hacer, sentía que mi corazón había muerto o mejor dicho la única cosa buena que tenía en esta vida… al instante miré a Pamela no pude evitar decirle- … y a ti Pamela, creía que eras mi amiga- salí corriendo del lugar, no aguantaba más…, llegué a mi casa, por suerte no había nadie en ella.

Yo seguía llorando y llorando era incontrolable, yo quería desahogarme, un instante después, tocan mi puerta, me sequé rápidamente las lágrimas y fingí que me estaba bañando.

-Abigail, baja a comer – se oía la voz de mi mamá detrás de la puerta., obviamente no sabía que estaba llorando, porque si me hubiera visto, no hubiera soportado y se hubiera puesto a llorar y recordaría los momentos felices en los que estaba con mi papá y no quería ver a mi madre así.

-Mamá, no tengo hambre….- pronuncié tratando de que no se notara que quería llorar y efectivamente no lo notó.

-Bueno, pero de todas maneras tienes que bajar, les tengo que decir a ti y a tu hermano – me ordenó, se notaba que era algo importante, pero qué nos querrá decir.

-Está bien mamá – pronuncié, tardé mucho en bajar, pero antes me aseguré de que no iba a llorar delante de todos aunque era imposible, tendría que hacerlo, no quiero que me vean como una niña chiquita que llora por cualquier cosa. Cuando estaba “bien” (nótese la ironía), salí de mi cuarto y comencé a bajar las escaleras, pero parecían minutos eternos, ya que caminaba muy despacio. Cuando por fin bajé, me acomodé y comí despacio. Mi hermano hablaba con mamá, yo no preferí hacerlo ya que temía que cuando hablara sus miradas se enfoquen en mí y luego mis ojos se pongan rojos y empiece a llorar, preferí no hacerlo. Pero mi mente me hizo una jugarreta ya que comencé a pensar en el beso que se dieron esos idiotas, cuando una lágrima tibia empañó mi mirada, con un movimiento rápido me sequé los ojos. Mi madre y mi hermano voltearon, creo que se habían dado cuenta que me secaba una lágrima, quise irme, pero me contuve. En ese instante mi madre pronunció, algo que me dejó sorprendida.

-Hijos, tengo algo que contarles, por favor no se sorprendan, ni reprochen, ya que es necesario – yo quería saber que era, quería que se dejara ya de rodeos y eso fue lo que le dije. – ¡nos vamos a París a vivir!

-¿Queeeeeeeeeee??? – enunciamos mi hermano y yo al unísono.

-Sí, hijos, sólo tenemos 2 días para alistar nuestras cosas, ya que las clases empiezan allá en 5 días.- Yo estaba sorprendida, cómo iba a dejar todo, absolutamente todo. Aunque José y Pamela me hayan hecho sufrir por todo lo que me hicieron, no quería decir que no extrañaría este lugar, por más que a pesar de que en estos últimos días me pasaron muchas cosas malas, este fue el lugar que me vio crecer, este lugar me vio tener grandes triunfos y alegrías, como también pérdidas y tristezas, en este lugar tengo muy buenos recuerdos, no me podría ir…. Mejor dicho, no me quería ir.

-Pero, ¿cómo? ¿Por qué? ¿para qué? – decía yo, sin poder pronunciar algo coherente. Tenía tantas ideas en mi cabeza… Una parte de mi decía, simplemente, no podía dejar este lugar, porque extrañaría a todos, pero otra parte de mi me decía que me haría bien, que sería mejor…. Además así podría olvidar al idiota que me hizo sufrir.

-Hija, tu padre se aseguró de un lugar antes de morir y lo llegó a comprar, bueno tu padre tenía una casa en Francia, y no nos dijo nada. Asi que duerman bien que mañana empezamos a empacar.

Subí rápido, me puse mi pijama y estuve pensando. Ahora que voy a hacer, no quiero irme de este lugar, pero quiero olvidar a José. Luego de pensar mucho tiempo llegué a la conclusión de dejar lo que pase lo que tenga que pasar y pensando en eso me quedé dormida.
Me levanté muy temprano, ya que tenía que empacar mis pertenencias, me duché, me cambié de ropa, y bajé a tomar desayuno.

-Hola, Abigail – enunció mi mamá con una sonrisa. Era algo extraño, raramente la veía sonreír de esa forma.

-Mamá, buenos días – se escucho una voz detrás mía, era mi hermano.

-Buenos días mamá – le contesté al saludo que mi madre me había dado hace tan sólo unos segundos. Me senté en la mesa a esperar que mi mamá termine de hacer el desayuno. No le podía ayudar ya que cada vez que lo hacía mi madre se ponía de mal humor no sé por qué.

Desayunamos, en el ambiente se sentía tranquilidad, y para colmo había salido el sol. Luego de terminar nos fuimos a empaquetar nuestras pertenencias. Justo cuando estaba guardando mis fotos encontré una foto en la que estábamos abrazados José y yo, una lágrima empañó mi mirada, no podía permitirme ser débil, traté de que las lágrimas no cayeran pero para variar comencé a llorar desconsoladamente, últimamente me estaba volviendo muy sensible.
Terminé de alistar mientras pensaba, agradecía a mi subconsciente por eso, cuando me di cuenta ya era de noche. Bajé para comer, en la cocina comíamos, pero había un silencio escalofriante y con un poco de expectativa sobre lo que iba a pasar en esta semana. Luego de comer, subí a mi cuarto, me bañé y me puse mi pijama. Cuando traté de dormir simplemente no pude ya que toda la noche estuve llorando y en un momento me quedé dormida….

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 Chicos esta es mi segunda entrada espero que la disfruten y por favor comenten. No se preocupen que publicaré dentro de dos días por lo mucho........

Comentarios

Paulasmog ha dicho que…
Hola, e de decir que me encanta tu blog, lo acabo de ver y estoy enganchada...!!!

Yo tambien tengo uno, ¿podrias pasarte?

http://paulasmog-amor-odio.blogspot.com/

Bueno, la verdad es que etoy haciendo una especia de públicidad, podríasmos cambiar los banner y esi... bueno lo dejo a tu eleccion, eres genial escribiendo...!!!
brittany ha dicho que…
como me gusta tu historia¡¡¡
SIGUE ASI
cuando publicaras?

bs, britt

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